Páginas vistas en total

23.8.12

Fotografías reveladoras, o era Una taza de café?





Hoy en mi temprano paseo diario durante las vacaciones, no vi en las barandillas de un puente
candados de amor eterno,  pero si un árbol cercano a la embajada de japón
plagado de cintas de papel de colores con textos en su idioma.

Sasa no ha sara-sara
nokiba ni yureru.
Ohoshi-sama kirakira,
kingin sunago.
Goshiki no tanzaku,
watashi ga kaita.
Ohoshi-sama kirakira,
sora kara miteiru.

Es una antigua canción japonesa dice:
árbol plagado de cintas 

Las hojas de bambú susurran
meciéndose en el alero del tejado.
Las estrellas brillan
en los granos de arena dorados y plateados.
La tiras de papel de cinco colores
ya las he escrito.
Las estrellas brillan
nos miran desde el cielo.

Hay una vieja tradición en Japón, consiste en escribir deseos en pequeñas tira de
papel que después se cuelgan de las ramas de los árboles, o se dejan flotar sobre cortezas que desciendan aguas abajo

Sentaos
Si, tú más cerca mío, apoya tu cabeza sobre mis rodillas

Hace más de muchos años El Emperador de Jade reinaba con sabiduría sobre los hombres
y sus destinos. Tenía los poderes de los dioses y las limitaciones de los humanos

El Emperador tenía una hija de tanta belleza que la luna envidiaba la blancura de su tez, y la noche el negro de sus ojos.
Orihime era su nombre y de tantas virtudes, que trascendieron fuera del Imperio de su padre
Orihime tejía todos los días las nubes que flotan sobre los cielos, con tal premura que su padre constantemente la animaba que lo hiciera

A diario bajaba al río cercano, a bañarse, vistiendo la misma túnica sagrada tejida por ella misma, que la hacía invisible a los ojos de los hombres.
Allí desnudaba su cuerpo para sumergirse en las tibias aguas

Un día, este pastor de estrellas que os habla Hikoboshi, la vi cuando desnudaba su cuerpo, y antes que se diera cuenta, recogí su túnica y la escondí
Cuando salió del agua, al vernos nos enamoramos
Orihime se vino a vivir conmigo a la Tierra de los Rebaños de Estrellas
Su padre el Emperador de Jade enfureció, pero nada hizo al saber del amor que nos teníamos

Pasado el tiempo Orihime quiso regresar a visitar a su padre, tomó la túnica mágica y bajó a tierra de mortales
Fue entonces que su padre el Emperador de Jade retuvo a su hija y la amarró a un fuerte árbol Tejo cercano al río con la túnica que invisible la hacía,  puesta.

Lloré tanto que, mis lágrimas crearon un río de estrellas llamado Vía Láctea.

Mi princesa, todas las mañanas dejaba notas llenas de amor prendidas en el Tejo, o sobre cortezas que descendían río abajo, para que yo pudiera llegar a leerlas

El Emperador de Jade descubrió las notas de amor que Orihime me escribía, y ablandó su corazón, liberándola y haciéndola llegar hasta mis tierras de pastoreo de estrellas, para siempre, pero siempre... siempre, estar juntos.



Mas fotografías reveladoras con:  María José

...

14 comentarios:

  1. Hermoso cuento, menos mal que el emperador de Jade después de todo no era tan insensible ni tan duro, solo fachada, segurito, y pudistéis vivir vuestro amor en las estrellas, nada menos...
    Un beso, Javi

    ResponderEliminar
  2. Bueno, no veo muy claro el vínculo con la taza de café, pero no puedo negar que la leyenda es tan encantadora como la costumbre japonesa de los deseos en el árbol!

    =)

    Un abrazo...

    ResponderEliminar
  3. Un cuento que merece leerse con una taza de café en las manos... me encantan estas costumbres orientales con todo su significado y más si lo acompañas de tan bonito cuento...

    Besos!!

    ResponderEliminar
  4. He saboreado ese café acompañado de tu historia.
    La cuestión de las esquelas colgando de un árbol, me pareció sencillamente hermosa e inspiradora. Deberíamos armar un árbol de esos, con sentimientos garabateados por los amigos... vaya manera de florecer!
    Por otro lado, celebro, que ese Emperador, se haya por fin conmovido, no hay cosa que me entristece más, que aquellos que se interponen entre dos enamorados.
    Un beso, y otra tacita de café, si?
    Gaby*

    ResponderEliminar
  5. Cintas de colores atadas a un roble sagrado en la noche del solstício de verano, cada una un deseo bajo la noche más corta, tradición celta.
    ¿Qué tendrán las cintas y los vestidos invisibles, y los amores caudalosos que con palabras distintas, unen tantos anhelos? Ofréceme una taza de té o de café mientras me cuentas leyendas que enamoran, es saborear sueños como puñados de estrellas fugaces.
    Besito con espumas saladas.

    ResponderEliminar
  6. Esta estrada Javier, me ha traido recuerdos entrañables, de pequeña la mamá de una amiga nos sentaba a todas las niñas formando un semicirculo, ella se colocaba en el centro,tomaba su taza de café y cerrando un poquito los ojos comenzaba su historia con: Era se una vez.
    Hoy tu has tomado la taza y nos has llevado hasta la tierra de Orihime.
    Esa idea de colocar cintas de colores en un arbol sagrado, me parece preciosa.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  7. Eso es: una taza de café y una buena historia. Es como esa historia que cuenta San y aquí, también, todos nos hemos sentado a leerte mientras humeaba en nuestras manos esa taza...
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  8. El amor tiene la fuerza de mil tifones...

    Besos

    ResponderEliminar
  9. Que linda historia, para saborear como una buena taza de café. Con su aroma antiguo que invita a volar la imaginación, a vivir historias en exóticos lugares. Muy linda entrada, una apreciación lo de los candados de amor eterno es una costumbre que hay por aquí en una fuente. El tiempo y la lluvia los oxidan, solo espero que las promesas no.

    ResponderEliminar
  10. Javier: Esas cintas de colores con deseos colgadas de los árboles, me han traido a la memoria que en mi ciudad, con motivo de un evento llamado cosmopoética de celebración anual, se cuelgan poemas de los balcones de muchas casas y en numerosos árboles. Preciosa leyenda que dió vida a la Vía Láctea, para saborearla delante de una buena taza de humeante café.
    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  11. Con una historia como la que nos regalas desde tu porche, este café que ahora tengo cerca del portátil sabe mejor :)

    Un saludo

    ResponderEliminar
  12. Una historia de amor que por suerte tiene final feliz, es que el verdadero amor traspasa todos los límites, todos los tiempos y las eternidades.
    Un placer leerte.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  13. Me encantan las historias con finales felices, ya lo sabes, y esta es preciosa, también me gusta la idea de colgar cintas de colores con deseos en los árboles, y el año pasado vi una foto de lo que comenta Pepe en su tierra, eso de colgar poemas, me encantó. Me gustan las historias desde chica, ahora, si se cuentan al lado de un buen café con un toque de canela, ni te imaginas como las disfruto. Besitos.

    ResponderEliminar
  14. Una historia hermosa llena de pequeños y bellos detalles Javier ,esos que hacen que la vida sea mas intensa,poemas y deseos escritos en cintas colgadas de los arboles.Suelo colgar en papeles de arroz con hilos de hacer cuentas que parecen flotar en un rincon del techo de mi salon algunas frases de mis poemas que mas me llegan ,fotografias ,palabras y una taza de cafe y un paseo por un puente que quizad haya escuchado muchas historias mas ........Un abrazo.

    ResponderEliminar