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9.4.12

para siempre

Acrílico " penitentes bajo la lluvia" - ( terminado)

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La joven sin rostro vestía un hermoso tutú blanco, y botas vaqueras de media caña con tachuelado cromado haciendo dibujos.
 Los hombros cubiertos por una chaqueta de punto malva.
Su pañuelo en seda violeta claro anudada al cuello .
Del baúl donde se guardan las velas, había encendido
primero la blanca, luego la rosa.
Pasaba la mano lentamente sobre la llama aguantando todo lo que podía el calor.
Luego acercaba su rostro hasta que su respirar daba vida a la danzante llama.
Puso música, siempre los momentos intensos de su vida estaban ligados a la música.
Olía a papaya
Surgió una sonrisa de su rostro olvidado, mostrando sus blancos dientes infantiles, a la luz de la vela, una aureola blanca la envolvía.
Se sentía tan mal, su estado no era ni de desolación ni de frustración. Sintió una mano sobre su hombro, luego  un dedo caminando de arriba abajo, lentamente a pasitos su espalda.
Un escalofrío  recorrió su cuerpo, erizando su vello.
Cerro los ojos, suspiró.
Su cuerpo comenzó a oler a sal, a Mar Mediterráneo.
Luego ese beso, apenas unos labios  rozando su cuello.
La joven sin rostro levantó sus párpados, separó los visillos de la ventana.
La gente en ese atardecer tibio paseaba ajena a su mundo, a sus miedos, a sus soledades
Se giró, dejó olvidado de nuevo a su compañero de viajes.
Habían ido juntos tantas veces al cielo, al infierno…
recorriendo cada centímetro de su piel, con sus besos y caricias, miles de veces.
Siguió jugando con la llama de la vela
Él se la acercó por detrás y la tomó por su cintura.
Comenzó a contarla un cuento nuevo, una nueva historia de viajes a alguna parte…
Era su amado, su compañero para toda la vida, su amor platónico
Le hacía venir, eternamente enamorado, para compartir atardeceres y lo mejor de cada uno.
Se sentó en la silla de terciopelo rosa,  juntó sus rodillas y separó su piernas en una postura de muñeca rota mientras te pintaba.
Ahora ese cuadro cuelga en una pared de una buena amiga.
Esta es la historia de Muchacha sin rostro y con tutú

Muchacha sin rostro y con tutú

2 comentarios:

  1. Desde niño he sentido la familia, mi familia una realidad tan viva, tan cercana, de la que me siento orgulloso. Tengo todo el derecho del mundo de decir que tengo la familia mejor que pudiera haber soñado. Con mis trabajos, me enamoro de cada obra mientras la hago. No es que sea multi henamoradizo si no que ...bueno, es otra cosa. Desprenderme de alguna de mis obras me da una tremenda satisfacción y orgullo, a la vez que un sentimiento de perder una parte de mi con ellos. Este cuadro cuelga de una pared amiga, es uno de mis preferidos de siempre, y se que quién ahora le disfruta verá en él algo más que colores.

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    pluviscaApr 8, 2012 04:23 AM
    Hola Javier, no veo la imagen de la muchacha sin rostro y con tutú ( me la puedes mandar por correo? ¿ o es muy osado pedírtelo?

    La muchacha seguro que sufría mucho menos que si el amor hubiera sido materializado y después...la hubiera abandonado...

    Mi familia aes pequeña pero la quiero mucho.

    Buena Pascua!

    Besos

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    ShaOApr 8, 2012 05:15 AM
    detrás de cada color, de cada letra hay más incluso de lo que conscientemente pensamos, quizás por eso cuando se comparte siente uno tantas cosas, porque son extensiones de uno mismo sin coraza... y esta pensada que me has hecho pensar? jajajaja si al final las torrijas van a ser buenas para la salud... mental XD
    Tienes mucho y bueno por dar, gracias por la parte que nos toca : )
    Una procesión de besillos

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    JujiApr 8, 2012 05:16 AM
    Javier... permíteme que no diga nada. Sólo deseo dejarme llevar por tanto sentimiento.
    Gracias.
    Un beso.

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  2. Esta mujer sin rostro puedes estar seguro que no solo es admirada, sino querida. Preside una habitación especial como ella lo es, como su autor lo es.
    No, no solo se ven colores, hay mucha vida en ella para ser solo colores.
    Un abrazo.

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