Páginas vistas en total

31.3.12

La Terraza

Acrílico - solución B -  "Terraza " tela 54 alto x 43 ancho

.

Esta mañana, mientras muchos madrileños se marchaban de vacaciones de Semana Santa, yo me he permitido el lujo de sentarme en el Paseo de Rosales, cerca del Templo de Debod a ver pasar la mañana junto a más ciudadanos .


Os traigo retazos de conversaciones tomadas al vuelo.
Todos son relatos de varones.
Comienzo con una aclaración mía: Mis recuerdos de mi vida amorosa de adolescente se componen de muslos, brazos, gestos, movimientos... 
Cuando el rostro aparece entre los demás miembros del cuerpo, termina la pubertad y empieza la edad madura del hombre.


Alba me regalaba flores y plantas que cuidaba primorosamente en su ático de la calle Princesa. 
Sin ascensor, subía los siete pisos, a pata, escaleras arriba. 

Comíamos, nos besábamos y hacíamos la siesta. 
Desde su cama vislumbrábamos el precioso cielo de Madrid.


Miriam era pequeña, dulce y culta. Rubia, pecosa y con unos pechos que desafiaban la ley de la gravedad. 
Escribía novelas que enviaba a las editoriales. 
Tenía un perro y un gato grande que vivía en los tejados de los edificios vecinos 
Nos gustaba comer en los restaurantes chinos que había en el barrio. 
Sólo nos intoxicamos una vez, y lo resolvimos con dieta de agua y limón.

Alejandra, vino de un colegio de monjas de Teruel a vivir Madrid “la nuit”. 
Tuvo sus días de gloria como modelo y actriz de anuncios y esas cosas. 
Luego pasó a la revista y a los cafés-cantantes, de ahí al topless, para terminar ganando buenos cuartos como cocotte de constructores y promotores inmobiliarios.

Macarena se compró un pisazo en un edificio rehabilitado en la calle Concilio de Trento y un mal día me despidió por teléfono diciendo que yo había sido su gran amor, pero que ya estaba bien de joder por el morro. 
Así, como suena. 
Y todo porque se había traído del pueblo a una sobrina, para servir en su casa, que estaba de toma pan y moja. 
Por lo visto, la criatura dijo a su tía que yo la miraba en demasía. ¡Qué error, qué inmenso error!

Terminé mi cafelito y dirigí mis pasos al metro para regresar a casa, pensando que  ya pasé la adolescencia las inseguridades y los caprichos
Estoy en esa edad en la que un hombre quiere, por encima de todo ser feliz, cada día

5 comentarios:

  1. Y es que hay que ser ciudadano mediterráneo para saber vivir las terrazas

    ResponderEliminar
  2. sí señor, es difícil encontrar un mejor lugar para mirar el mundo que a través de la espuma de una cerveza bien fría... prost! muaks : )

    ResponderEliminar
  3. Las terrazas,espacios "personales " donde nos recereamos ,reimos,recordamos,
    pensamos,escribimos ,incluso miramos el comortamiento de los demás,al aire de la calle.
    Las terrazas fueron siempre lugar de encuentro con los demás o uno mismo.Y soñando o recordando,sabemos que ser felices es una necesiad:"...el tiempo se va pasando,nos vamos poniendo viejos"dice el cantor.
    Besucos

    *La pintura...quedó en el punto preciso de sencillez y suavidad.El círculo le da un toque muy llamativo.

    ResponderEliminar
  4. Me gusta disfrutar de ese solecito que nos acaricia con sus rayos primaverales, es el mejor momento para mezclarse con y entre la gente...

    Hoy parece que no ha salido el sol por estos lares, llueve...
    Besos

    ResponderEliminar
  5. Siempre me ha gustado escuchar retazos de conversaciones, igualque mirar desde la ventan adel coche las ventanas, y si veo a alguién dentro...inventarme una historia sobre ella...

    No se si a las mujeres les sucede como a los hombres...yo la recuerdo de otro modo. Pero estoy contigo que ahora, por encima de todo, quiero ser feiz dia a dia

    La pintura me gusta mogollón

    Besos

    ResponderEliminar