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7.12.11

Historias que me cuenta la bailarina de pie enyesado

Dibujo a tinta china propiedad de Irina

Durante el tiempo que mi abuelo y la bailarina de pie enyesado compartieron sus vidas, hubo
momentos de un entendimiento distinto a lo que todos entendemos como normal, entre los dos
Sólo si has vivido algo así puedes saber de qué hablo

Budapest durante un invierno muy frío, en los comienzos de los años 40.
Laszlo era un joven de sonrisa fácil, quería ser primer bailarín de la ópera de Budapest
se estaba preparando con todo su alma para ello
Frente al palacio de la ópera, hay una casa de antigüedades. Un día al pasar Laszlo se fija en una cajita de música con una bailarina que gira y gira sin parar.
La bailarina parece tuviera vida propia , y Laszlo podría jurar que le sonríe cada vez que sus caras se quedan enfrentadas separadas por el  cristal del escaparate
Laszlo arrima su cabeza hasta sentir el helado cristal en su frente. Está totalmente extasiado
en la contemplación de la bella bailarina, diría que puede oír sus risas.
Unos golpes en el cristal le desvían su atención. Es un hombre pequeño, delgado, con unos lentes, poco pelo y mirada triste
Le hace una seña para que pase. Laszlo en el interior de la tienda se ve envuelto en un mundo fantástico
Vestidos con plumas de avestruz, lentejuelas, cajas de música sonando por varios lugares, lámparas Tiffany  con cristales de bellos colores formando libélulas, mariposas....
Yo escuchaba como ahora tú, la narración que mi bailarina de pie escayolado me contaba. Estaba tan dentro de la narración que mi mente participaba de cada detalle .
El viejecito de mirada triste, me hizo una pregunta. ¿Puedes quedarte media hora a cargo de mi tienda?, tengo que ir sin falta al teatro de la Opera, y te conozco, te veo salir cada tarde del teatro. Pareces buena gente.  Estas últimas palabras ya me las dijo desde fuera de la tienda.
Al salir, un extraño silencio se hizo en la tienda. Todas las cajas de música dejaron de sonar. Todas menos una, la de la bella bailarina que me sonreía a través del escaparate
Me acerqué
Giraba, y giraba. vi como se sonrojaba y bajaba la mirada al acercarme a ella.
Tomé la caja. e hice que dejara de girar.
La bese, si, besé la figura de esa bella bailarina
La luz se fue un instante y cuando regresó, la caja de música estaba SIN LA BAILARINA
Detrás mío note una presencia. Era ella
Laszlo, me dijo: Estaba encantada, yo debí ser la primera bailarina de la ópera y una compañera por envidia mandó contra mí un conjuro.
Ahora al besarme, has suprimido la mitad del conjuro. Para que todo sea perfecto debes volver a besarme
Cuenta mi bailarina de pie enyesado, como el beso que se dieron fue largo, intenso, intemporal.
Luego, un breve apagón de luz
Cuando el viejecito regresó de su gestión, se encontró a una bella joven, vestida con un tutú .
¿Y Laszlo?
La chica sonriendo salió de la tienda sin decir nada
Luego, se paró delante del escaparate para contemplar la caja de música coronada con la esbelta figura
de un bailarín...

4 comentarios:

  1. bailar, sentir intensamente el ritmo, saltar como si las leyes de la gravedad no existieran, transmitir con todo tu cuerpo , ser observado cuando no envidiado por haber conseguido estar cerca de Terpsicore en el Olimpo

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  2. Sí,el arte de la danza es apasionante.Me gusta las tiendas que describes,llenas de cajas de música,lámparas de cristales brillantes,el joven atraido por la bailarina ,el anciano..pero la bailarina,no "es güena"Le dejó allí.Es una bruja!(Sonrisas)
    Tal vez no haya entendido bien,pero esto es lo que me deja triste por su final.Mala mujer!!ja
    Besucos ,contador de sueños

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  3. conozco una tienda que debe ser familia de la de tu relato; está en una céntrica calle de Rennes, no tiene mucha luz y todos sus tesoros descansan entre polvo y silencio. Yo entré atraída por una bola del mundo que flotaba sobre un paño negro con todos los mares amarillos tras el cristal del escaparate. Avancé fascinada por entre aquella cueva de maravillas hasta que llegué a aquel planeta no azul; pegado al océano índico descansaba una cajita de madera con piedras de colores. Grabado en la madera y letra muy muy pequeña se podía leer: "ouvrez moi". Quizás debería haberlo hecho...

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  4. Hay conjuros y maldiciones que son merecidos! jejeeje (bastante tramposa era la bailarina!)

    Un abrazo.

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