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10.6.11

De monjes y de moras

Mario, es mi amigo,es arqueólogo, esta historia me la contó hace un mes
Ahora estoy tan descompuesto como él estaba cuando la contó
Las noches de luna llena me aterran  ahora y el sueño me llega al alba
Mario fue a realizar trabajos de arqueología a un convento que existe en la Rioja cerca del Monasterio de Suso
Mario procedió a levantar cuadrículas  de cuerdas  con estacas que facilitarían su trabajo
A medio día se fue a sentar a tomar un bocado y un refresco bajo un alto ciprés del claustro del  convento
Buscó acomodo que le preservara del sol, y al final simplemente se apoyó en su tronco ya que el sol incidía tan vertical sobre el ciprés que no proyectaba sombra alguna
Esa noche, habló con el hermano Ignacio, que cuidaba de su hospedaje y de una escueta cena monacal.
Al día siguiente, Mario al llegar al lugar de su trabajo, desconcertado vio cómo la cuadricula que había dejado replanteada el día anterior había sido modificada
Ahora se veían numerosas parcelas pequeñas en diferentes lugares de lo que fue el jardín del claustro
Mario enfadado se dirigió a el hermano Ignacio, único monje que quedaba en el monasterio
Hermano…¿por qué me ha hecho ésto..? le preguntó Mario
Qué pasa hombre de Dios ?
Venga conmigo
El hermano Ignacio al verlo,se giró y  dirigiéndose al ciprés  gritó: ¡ Todo era verdad..¡
Mario no entendía nada
Venid, os contaré lo que era una leyenda y ahora se manifiesta como una historia:
Hace cuatrocientos cincuenta años, este convento era la vida de toda la zona, su huerta, sus rebaños Hasta que …
Hasta que un día un monje se enamoró de una joven mora, se dice que su belleza se la había proporcionado el mismísimo diablo
El caso es que, el monje llevó y ocultó a la joven en un aposento del convento
y cada noche se abandonaban a la carne
Hasta que la joven mora quedó embarazada
El hermano se asustó y quitó la vida a la hermosa mujer, una noche de luna llena..justo a los pies del ciprés del claustro; luego, abrió la tierra y la sepultó
El hermano dias más tarde no superó su vergüenza, y se ahorcó
Fue enterrado en el jardín del claustro, que no es tierra santa
Entonces? dijo mi amigo Mario, las cordadas que ahora hay…señalan las tumbas de…?
Pero si hay muchas….¡
Si, asentó el hermano Ignacio
Terminaré la historia
La joven mora, cada noche de luna llena recuperaba su cuerpo y seducía a un hermano que moría dulcemente entre sus brazos, con una tremenda erección que hacía difícil  introducirles en la caja mortuoria
El abad  fue la siguiente víctima veintiocho días después
En el convento se hacían corros en torno al ciprés y los hermanos hablaban más de la cara de felicidad de los difuntos, que de la desgracia que suponía morir de esa manera
Mientras el ciprés había dejado de dar sombra
ni la proyectaba al alba ni la proyectaba al atardecer
Y..así es como lo sé y así es como os lo cuento
Esta historia, que yo la tomé como leyenda, pasó de boca en boca durante siglos
entre los hermanos de este convento
ya sólo quedo yo y esta noche hay luna llena
Qué sea lo que Dios quiera…¡¡¡¡
Mario, cuando me contaba toda esta historia no paraba de decir
Si vieras…?

Si vieras la cara de felicidad que tenía Ignacio al día siguiente, muerto con esa tremenda erección , al pie del ciprés sin sombra…¡

12 comentarios:

  1. no en ochocientos años de convivencia todo fue guerras entre moros y cristianos
    Tambien hubo " de lo otro"
    en cuanto a los votos de los monjes,ya sabemos; mmm pobreza, obediencia y oración. Ellos están dispensados del de lujuria, y morir como debe morir un buen caballero, armado de espada y lanza, es todo un honor
    Hay peores muertes...o no?

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  2. jejejee...me imagino la felicidad de esos rostros, antes tan aburridos por la vida monacal jejeje
    Un abrazo.

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  3. los hombres, hombres son, curas, carpintteros, bomberos, son hombres.
    un beso
    Marian

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  4. Jajajajajajajajajajajajajajajajajaja (y así hasta el infinito) Pero cómo nos puedes hacer esto y traernos una historia "de lo otro"....

    Javier que buenaaaaaaaaaaa. Me ha gustado muchísimo, y claro que sí morir así es todo un honor, y claro que hay peores muertes como aquella que le viene a algunos sin haberlo catado jajajajajajajaja.

    Un besazo y feliz fin de semana.

    Pdta. Tú si que eres grande...

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  5. Yo había escuchado que la sombra del ciprés es alargada, pero claro era otra historia. Si es que me tomo unos días de retiro forzoso y tú mientras, buscando historias subidas de tono, no se te puede dejar solo mucho tiempo.
    Buen fin de semana. Besitos.

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  6. Me temo que el Mario de tu historia, tiene tremendas ganas que se le aparezca la mora jajajaaa, y lo dejó esperando. Tal vez por eso no concilia el sueño...
    Besos Javier y no te pierdas jajaa!!!

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  7. Estoy deacuerdo con Pepi: no se te puede dejar solo, ni mucho tiempo ni poco tiempo jajajaaja Un besito Javi, a la sombra de un ciprés... o mejor, de mi arbolaco :)

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  8. Eso es morir feliz...jejee....besoooss

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  9. Lo de morir así no es la primera vez que lo oigo como deseo masculino jajjaja, y claro siendo monje pues supongo que el deseo será mayor, aunque toda la vida reprimido y morir pecando sin poder confesarse... tiene guasa la cosa.
    No se cómo lo haces pero casi siempre tus historias me levantan una sonrisa
    Un saludo

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  10. mmm veamos Sigrid, de verdad que esa manera de morir es " sólo masculina"... ? jejejeje, creo que te pillé.
    Tú la llevas, venga escóndete contaré hasta quince

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  11. jajjaja, sin comentarios...

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  12. Y yo que ya tenía la libretilla de las recetas abierta jajajajaj porque me dije, monasterios, monjes, moras? unas galletitas de idem (de moras, no de monjes XD)como poco... sí lo sé, el calor no me está sentando nada bien jajajajaja
    Besooo-t

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