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31.5.11

Y tú enfrente de mi ventana una noche cualquiera

...y tú enfrente de mi ventana una noche cualquiera
Recuerdo que mi habitación era enorme con una ventana que daba a un patio de vecinos.
Se podía conocer la vida de mucha gente,  escuchar la radio  de varios pisos a la vez, saber lo que comían, cuándo estaban tristes y cuándo felices, quién llegaba en el piso de arriba y quién se iba dando un portazo.
En mi habitación, sobre un colchón de muelles, inventé travesías a bordo de una canoa y mis padres  solía estar siempre a punto de ser devorados por  cocodrilos.
Debajo de las sábanas soplaban tifones y siempre era gruta hermética donde si estabas en silencio los monstruos no te encontraban 
Mi habitación tenía el suelo de baldosas formando un ajedrezado de color blanquecino y rojizo desvaído, con una cenefa marrón.
Algunas de las baldosas se movían y siempre la pisabas por mucho que la evitaras.
Desde la cama y con la fría luz del fluorescente de la cocina mis ojos veían figuras espantosas dibujadas en el suelo y no me dejaban dormir.
Las paredes de mi habitación se llenaron de fotografías  de grupos de cantantes. Una estantería con libros de texto, cuadernos y cajas de juguetes

La ventana que daba a un patio interior. De día, y a pesar de tener enrollada la persiana de tablillas de madera verde oscuro, apenas si entraban la luz y el aire. 
Ana vivía en el 2º C y yo en el 2º A, su dormitorio coincidía justo enfrente del mio
Comenzamos a hablarnos cuando ella puso un lector de Cds en su dormitorio sobre una mesa baja de formica y allí giraba el CD de Madonna. Hora tras hora, "Human Nature" a tres voces. La suya más la de Ana y la mía
Pasó el tiempo se arrancó el papel pintado y las paredes de mi habitación fueron blancas, de un blanco que resaltaba los posters de chicas y del Real Madrid
En agosto de ese mismo año Ana y yo estábamos enamorados . Su ventana estaba frente a la mía  a nueve metros de distancia.
A pesar de las luces apagadas esa noche pude ver sus pechos al aire, levantada la camiseta de algodón blanca
Cuando uno se marcha de una casa para ir a vivir a otra nueva  debe dejar intacta su habitación por si quiere volver algún día a saber quién fue, más allá de su recuerdo.

Son las nueve de la mañana  y esa es la hora de los olores penetrantes.
He entrado en la que un día fue mi casa de manera clandestina. Una constructora la compró para levantar pisos más pequeños, sin patios de vecinos, ni calle de suelo de arena donde poder jugar 

Hoy es un piso en obras, lleno de  albañiles, pintores  fontaneros y carpinteros. Nadie me pregunta quién soy.
Recorro con la mano por las paredes de mi habitación y allí está el agujero que hizo mi uña noche tras noche mientras pensaba en no me acuerdo qué, mientras imaginaba quién sería.

No hay en ese pequeño hoyo ninguna pista, ninguna referencia a quién soy.
Ya no hay nadie en la ventana de enfrente, ninguna querida Ana que me enseñe los pechos una noche cualquiera


Observo las baldosas y cuento desde la puerta tres pasos y medio hasta llegar al lugar preciso. Se siguen moviendo la misma baldosa de siempre.
Pienso en la fuerza del tiempo, tan devastadora. Y sin embargo, no ha podido conmigo, "Eppur si muove". Todo existió y sigue existiendo.
"-Busca a alguien -?, me pregunta un hombre joven y con acento extranjero.
Le digo que sí, que estoy buscando a alguien y me mira esperando más palabras.

Pero ya no hacen falta
.

10 comentarios:

  1. no son ladrillos, en cada lugar que hayamos vivido o vivamos, dejamos muchas marcas de nuestro ser.
    La energía se transforma no se destruye, como tampoco lo hacen los recuerdos y esas imágenes que congeladas en el tiempo quedan en nosotros
    No...no son ladrillos llevan nuestra esencia

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  2. No se donde leí que la esencia de nuestro paso por esta vida no queda en el reflejo de una fotografia, sino en todo aquello que tocamos, que pisamos, aquello que alguna vez besamos, olimos. Aquello que fue vivido por nosotros.
    Desde luego que no son ladrillos...
    Un beso Javier.

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  3. Es bueno dejar huella, señal que hemos vivido intensamente ;)
    Hoy me quedo con tu comentario... pura esencia.

    Besos abisales

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  4. Conoces la historia de alba? jajajajaja
    Tú sí que mueves mis baldosas XD
    Beso-t

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  5. Me ha gustado mucho hoy el relato Javier...

    A veces aún recuerdo aquella casa de cuando era niña y me despierto e imagino cómo era despertarse allí.

    Se quedó mucho en esas cuatro paredes, pero también lo llevamos con nosotros, aunque a veces no recordemos lo que pensábamos haciendo marcas...

    Un besazo enormeeeeeeeeeeeee.

    Hoy no hay risas, me ha gustado simplemente.

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  6. Anónimo23:36

    La Susodicha...
    Tiene ese poso de añoranza, tierna y sutil, de los primeros devaneos vitales. Siempre es bueno tener un punto de referencia frente a la rotación frenética de la vida, quizás sea esa la magia de los objetos o los lugares, la capacidad de retrotraermos a espacios de nosotros mismos, donde nos escapamos de las leyes del tiempo y la materia... Precioso.

    He tenido un monton de problemas a la hora de comentar la entrada, a ver si le va dar otro brote a bloger, en fin.

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  7. Verdad?, imaginación otra vez?, no sé, en el fondo algo hay de recuerdo...a que sí?
    Petonas de bona nit, que sepas que a mis dos compis las has hecho muy felices. Gracias a tú comentario se me ocurrió fotografiarlas, y estan contentisimas de haber salido de protas en mi blogg, y lo que ellas no saben es que soy yo la que les tengo que dar las gracias a ellas. Si hasta lo han puesto en mi muro del facebook son geniales....pero como me enrollo siempre ....

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  8. en el fondo nosotros somos los que forjamos las bases de los cimientos en nuestra vida, escribimos y dibujamos nuestra historia...

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  9. Qué buena manera de contar todo lo que implica retornar a un lugar que fue nuestro en un tiempo lejano...uno vuelve, pero ya no es lo mismo.
    Estupendo texto, lleno de dulce nostalgia, pero, pese a la tentación de ponernos tristes, el hecho de reconocerte pleno en tu versión actual reivindica lo que fuiste construyendo todo este tiempo.

    Un abrazo.!

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  10. Cuando somos jóvenes los descubrimientos traducidos en vivencias, nunca se olvidan, siguen recreados en pequeñas pinceladas en nuestras vidas... y no es algo material, como tú dices.
    Besos

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