Páginas vistas en total

23.5.11

Fruto de mujer

Acrílico "Anís del mono" - Sin Terminar -
Varias de las aventuras recogidas en las libro de bitácora de mi querido abuelo demuestran la variopinta variedad de mujeres con las se encontró en su navegar por aguas lejanas.
Por ejemplo la historia que nos narra  su encuentro con los  “Árboles de Compañía”, Un día cuenta como al transitar por un camino cercano al Cabo de Peras le llamó la atención unos arbustos de notable porte de los que cuelgan abundantes frutos.
Mi abuelo comprueba que se trata frutas esféricas con aspecto de pera limonera que parecen disponer de vida propia.
Cuenta mi abuelo que “Diríase que están animadas por un fuego interior, un brillo interno, plateado, que irradia hacia su superficie aunque es evidente que se origina en el hueso de la fruta, y no en su corazón”.
Blande su navaja  y desprende del árbol una de las frutas, que le quema al contactar con ella
Abre dolido la mano y la fruta cae al suelo donde con el golpe, se abre en capas, que dejan ver un núcleo impecable en su esfericidad y en su transparencia.
Con su machete lo empuja hasta  creer que ya se ha enfriado y pueda cogerlo.
Una bola de cristal perfecta en cuyo interior se ve la cabeza sonriente de una mujer .
Aparta la envoltura y le queda a mi abuelo una cabecita que va aumentando hasta llegar al tamaño normal
De inmediato, del muñón inferior le crece el cuello y de él, con rapidez, se le conforma formas de mujer.
Son mujeres-frutos envasadas, dispuestas a dar conversación a los caminantes.
Sentados sobre una piedra plana conversan durante largo rato.
Luego, mi abuelo, reemprende la ruta no sin antes despedirse de su nueva amiga y constatar la belleza de sus ojos oscuros , la vivacidad de los labios carnosos y el incuestionable perfil de mujer bandera
¿ Habrá más fruta al regreso ?,
“intentaré no perderme y volver por el mismo sitio la próxima vez”.
Ha quedado entusiasmado con la gracia de su conversación e irónica inteligencia de la joven mujer-fruto.

Y tal como lo leí en su libro de bitácora os lo cuento

.

9 comentarios:

  1. mujeres amapolas, opiáceas, mujeres mariposa, mujeres jirafa y hoy mujeres fruto, de dulce conversación.
    Los tiempos en los que mi abuelo vivió daban cosechas generosas de toda clase de mujeres, hoy somos los hombres los que ya no navegamos y aventuramos los pasos al encuentro de tan generosos árboles frutales
    Y tú, que clase de mujeres eres?

    ResponderEliminar
  2. De las que no se plantan si se caen de maduras de los árboles. Soy de las que disfrutan dando frutos sin cuestionarse qué forma tendrán ni para qué serán usados. Simplemente pretendiendo que sirvan para algo bueno, digno de ser plantado nuevamente.


    Un abrazo Javier!

    ResponderEliminar
  3. Yo he leído lo de anis del mono, y me he dicho hoy copita jajajajajajajajaja.

    Sabes que me encantan estas historias, que parece que nunca se vayan a acabar, y que no se acaben ehhhh, que estoy segura que tu abuelo escribió muchos cuadernos.

    ¿Yo? Yo a veces, hablo demasiado. Joer soy sincera, pero al mismo tiempo me encanta mi silencio. Y no, no hablo cuando estoy sola ¿o sí? Tendré que preguntarle a mi perro. Ostissss hablo con mi perro jajajajajajajaja.

    Un besazo de lunes y que no nos falten las sonrisas lo que queda de semana.

    ResponderEliminar
  4. Buenas historias de bitácora de tu abuelo ;D

    Clase de mujer... hablo mucho,soy una pesada... aquí en la virtualidad comento mucho, igual hasta más pesada jajajaj

    Bueno, espero la próxima historia de tu abuelo con sabor a anis del mono... con mucho hielo por favor.
    Besos abisales

    ResponderEliminar
  5. Anís el mono jajaja me remite a mi infancia a una reunión que tenían mis padres con unos amigos en el salón, tenía que acostarme para ir al cole al día siguiente, contaba con ocho años. irrumpí en la reunión y le dije a mi padre que tenía que llevar al día siguiente dos fotos de carnet que me habían pedido las monjas para la ficha, y sin dudarlo un segundo, arrancó la etiqueta medio despegada que había en la botella del anís, me mostró la cara de ese mono horrible y me dijo "ahí tienes una" le llamé tonto y todos se rieron, luego me abrazó y me dijo que no me preocupara que tenía tres o cuatro mías que le habían sobrado del carnet de la piscina.
    Perdona que te haya incluido mi anécdota jajaja es que siempre la recuerdo cuando sale a relucir el mono del anis.
    Por otro lado decirte que me gustaría leer más textos de ese cuaderno, tiene algo de mágico.
    ¿Qué clase de mujer?...fruta madura y dulce creo, soñadora y feliz en mi piel.
    Un beso amigo, un beso grannnnnde

    ResponderEliminar
  6. Medea, creo que en el libro de bitácora de mi abuelo si hay más historias, no te preocupes, iran apareciendo
    He llenado tu copa de anis de nuevo
    chin chin

    ResponderEliminar
  7. Como buen observador que eres Javier, yo diría que casi ya eres capaz de dibujar a cada mujer que por tu casa pasa ¿no?.
    Venga esa copita con mucho hielo. Chin chin.
    Ohhh! se me olvidaba, soy de las que le gustan los retos. jajaja.
    Un besito.

    ResponderEliminar
  8. que conste que ya habia venido y dejado mi comentario, sin embargo no me cuesta repetirlo.
    Soy una mujer sonrisa y ternura, llena de entusiasmo por la vida, una mujer con caracter y decicion!
    Chin Chin, yo probando el anis y tu con un poquito de Zacapa centenario,
    un beso amigo querido
    Anny

    ResponderEliminar
  9. mmm charlatana, soñadora, leal, despistada, golosa y cuarto y mitad de cabezota, pero bueno que te voy a contar... jajajaja
    Beso-t

    ResponderEliminar