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24.4.11

Carta que nunca me enviastes


Hoy revisando estanterías de mi librería, apareció trás los libros de selectividad, esa carta tuya, que nunca me enviastes y que yo nunca recibí. 
Decía:
"No se si hago bien hablando de ti a corazón descubierto, y lo haré porque luego cuando nos vemos no nos decimos nada y yo tengo que bajar por la calle Raimundo Fernández Villaverde sujetándome un ojo y otro ojo y un alma y otra alma.
Sabes cuánto me duele lo que me duele, y sabes que estoy obcecada , cerrada a cualquier posibilidad, que vengas a buscarme es como si le arrimaran una cucharada de sopa a alguien que se acaba de achicharrar la garganta con ácido sulfúrico.
Y tú, que estás siempre ahí como estás tú
Tú que me dices quiero estar contigo, y yo que de verte y no verte me muero de la pena por tener la pena que tengo.
Aquel mediodía que salí de tu casa con el vestido de la noche anterior, con los tacones de la noche anterior, con tus besos de la noche anterior, créeme si te digo que me hubiera llorado hasta la última de las pocas lágrimas que me quedan mientras esperaba allí, al sol, a que pasara el coche a recogerme.
Me has salvado la vida muchas veces, ¿Recuerdas cuando me intoxiqué, o cuando deliraba por la fiebre y me atendió ese médico jovencito que se turbó tanto al verme ?  Tú, con tu alfombra voladora, tu lámpara de papelde aluminio.
Me salvas la vida muchas veces, tú, que estás así como estás tú y me quieres ver, y eso para alguien como yo que va perdiendo vidas como si fueran papelitos que se caen del bolsillo es inmenso
Puedo darte lo que te puedo dar, que son mis ganas de volver a visitar tu planeta, saber quién eres, sentarme ante tu mesa, asomarme a tu balcón, recostarme en tus cojines, dejar que me vuelvas a rescatar y que me robes puñados de besos.
Ojalá pudiera quererte como yo sé y tú se que sabes, pero no podemos, y me duele tanto no poder que no sé hasta dónde seguir traspasándote el umbral
Te quiero."

Os contaré un secreto, cuando leí la carta que nunca me enviaste, lloré, por que por dentro se me hizo un nudo que me agarrotaba, y las lágrimas ayudaron a aliviarle
Hoy mismo sin falta cursaré mi carta contestándo a tu desconocida dirección
Algún día entre libros olvidados, quizas la encuentres y llores como hoy he llorado yo

7 comentarios:

  1. duelen las palabras no oidas
    como duelen las palabras no dichas
    y es que guardarlas no es bueno, hacen daño y dan pena.
    Luna que se quiebra sobre las tinieblas de mi soledad....( contínúa la canción jejeje)

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  2. En esos años guarde palabras que no dije, están escritas en una vieja libreta, que guardo pero nunca leo... quien sabe si algún día me encontraré entre las páginas de un libro las que no me dijeron.

    No te engaño, soy un desastre para las letras de canciones y esta, la bailaban mis padres, pero ya se cual es.

    Besos y "buena ronda nocturna" :)

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  3. Son demasiadas las palabras que no se dicen y demasiadas las que no se escuchan y quedan tras una pila de libros escondidas. !Que bien que las leistes Javier!, asi puedes contestarlas.
    !Luna que se quiebra sobre las tinieblas de mi soledad..... a donde iras.....¿sigue así?
    Besos serenos.

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  4. Bufff...cuanto nos arrepentimos de las cobardías pasadas... ¿se aprende para la siguiente vez?
    Besos abisales

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  5. Dice Sánchez Carrón que duele el amor si pasa hirviendo por las venas, (para mí que se ha quedado corta, suele pasar casi siempre como caldo de fundición) así que por eso no han de ser pocas las lágrimas que se necesiten tanto por lo dicho como por lo no dicho...
    Lo confieso, he tenido que ir a buscar al google la letra de la canción jajajaja, pero que desastre soy XD!
    Beso-t

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  6. Dime si esta noche tú te vas de ronda como ella se fue ¿a donde irá? A lo mejor va a buscar cartas que nunca se escribieron. ¿Sabes? esta entrada me ha parecido de lo más hermosa, quizás porque siempre me quedó pena de cosas que pude escribir, y no lo hice, o porque a mi lado escuchaba a mi tía Pepa tararear su canción preferida.
    Me encantan los recuerdos, están tan vivos en mi cabeza. Besitos.

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  7. Esa carta retrata mejor que nada el dolor de alguien que quiere pero no ama, el que no corresponde pero tiene miedo a decirlo, miedo a hacer daño, aunque, en realidad, la mayor herida se abre cuando te das cuenta que no estás viviendo una realidad.
    ME sigues emocionando...

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