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27.3.11

El primer beso siempre en la comisura



Anoche fue una de esas noches mágicas

Madrid estaba brumoso por la humedad, y halos de luz coronaban las viejas farolas fernandinas barrio de Salamanca
entramos a uno de nuestros pubs habituales a charlar y beber unas copas
En el grupo había una chica nueva, digamos que se llamaba Carmen
La conversación derivó a el mundo de nuestros padres, antepasados...
Carmen es italiana, del norte, sus abuelos  fueron muy muy felices hasta ese día
del accidente. 
Carmen contó cómo su padre ese día en la estación Termini recién terminada la guerra, aún de uniforme, conoció a la chica del ramillete de camelias
Entró en la estación, bastante nervioso y la buscó entre la multitud, nunca la había visto, no conocía su cara, para encontrarse él iría de uniforme con un libro de El principito y ella un ramito de camelias
Recordó como trabaron amistad . Él 14 meses antes en una biblioteca de Roma, había cogido El Principito para leerle, y quedó intrigado por las notas al margen, en la última hoja encontró el nombre de la lectora anterior, luego, le costó un poco de trabajo localizar su domicilio, precisamente cuando fue movilizado para el frente de la segunda Guerra mundial.
Durante todo este tiempo se estuvieron carteando, y nació entre ambos  afinidades y sentimientos encontrados que terminó en un gran interés.
Paolo pidió que le enviara su fotografía, y Amelie se negó en todo momento, diciendo que si de verdad le importaba, daba igual cómo fuera ella.
Y llegó el día de la cita en la estación, era la hora exacta de la cita.
Ahora os leeré las palabras de mi abuelo tal y como las escribió en su diario:
" Una joven se dirigió hacia mi, de figura estilizada, muy bien formada, el pelo
de un intenso rubio, sus ojos azules como flores, sus labios carnosos .
Vestía un traje rosa palo, era como La primavera naciendo de las aguas.
Me acerqué caminando hacia ella, sin darme cuenta que NO llevaba el ramito de camelias.
Mientras se acercaba a mi, una sonrisa curvó sus labios
¿Vas por mí marinero?, murmuró ella
Casi sin querer di un paso hacia ella y fue entonces que vi a la chica del ramillete de camelias. Estaba parada detrás, mirándome
Era una mujer ligeramente gruesa de unos 38 años, cabello castaño, sobrero desgastado, de piernas regordetas  y gruesos tobillos que descansaban en unos zapatos de suela plana
Sentí como si me partiera en dos, la chica del vestido rosa palo se elejaba , mi deseo era seguirla a la vez que sentía un profundo anhelo por la mujer que me había estado apoyando tanto tiempo.
No vacilé , mis dedos apretaron el libro de El Principito y mostré su portada a la mujer del ramillete de camelias.
Esto no sería amor, me dije, pero si algo parecido , algo mejor que el amor, una amistad por la que debía estar siempre
cercao a ella " domesticado "
Saludé a la mujer y la entregué el libro mientras hablaba, sentía como la amargura de la decepción me embargaba.
Soy el teniente Paolo, y usted la señorita Amelie ?, estoy muy contento de que pudiera conocerla. ¿La puedo invitar a cenar ?

La cara de la mujer se ensanchó en una sonrisa tolerante
" No se de qué se trata esto hijo, pero la señorita del traje rosa palo que se acaba de cruzar con usted me pidió , me rogó más bien que sujetara el ramo de camelias
Y  me dijo que si usted me invitaba a cenar, yo debía decirle que ella le está esperando ya en el restaurante de enfrente

Todos aplaudimos, y yo aproveche, para darla un beso , el primero en la comisura de los labios

.

9 comentarios:

  1. cuando los sentimientos nacen independientemente del aspecto externo, todo es más cercano y fácil
    más intenso y verdadero

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  2. Sabes, me gustó.
    Javi, más personas asi tendrian que haber, pero da la sensación que por ser bueno, ha tenido su recompensa, ayyyyyyyyyyyyyy que siempre hago reales tus relatos, no aprenderé.

    Petonets

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  3. Bravo por esa decisión, la belleza impacta es cierto, pero eso no lo es todo.
    Al final beso en la comisura y su chica rubia de ojos azules.
    Besos Javier.

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  4. vengo de parte de Roberto Bravo, creo que no me arrepentiré, bonito blog.

    besitos.

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  5. Yo tb voy a aplaudir
    Beso-t

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  6. A mi me pasa un poco a Irlanda, a veces, me pierdo entre la ficción y tu realidad... Vamos que si me hablas de tu abuelo, le tengo puesta hasta cara...

    Me ha gustado la moraleja final, el debate interior entre la realidad y la posibilidad.

    Besos

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  7. Yo ya como Matices, a tu abuelo también le tengo cara, je, je. ¿Ves? te comportaste como un niño bueno y tuviste un final bonito, aunque claro a lo mejor la conversación con la señora hubiese sido más interesante, que con esa joven tremendamente hermosa que nos pones. Pero claro, tu no ibas pensando precisamente en conversar, ¿me equivoco? Buena semana pillín.

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  8. Te echaba de menos... Necesito decirlo, es que nunca nadie en mi vida, me contó tantas historias. El ausentarme por un tiempito (aunque corto) hace que me retrase en la lectura, -por suerte, con tiempo, puedo recuperar el tiempo perdido y adentrarme en tus relatos-.
    He leído también que soñaste con un muro blanco para pintarlo con pájaros. Eso tienta y mucho.

    En cuanto a este post, me gustan los sentimientos intensos y verdaderos, sobre todo cuando se apoyan en una seducción que viene desde lo interno...
    Besitos al vuelo y un aplauso por esos principios que penden de la comisura de los labios.
    Gaby*
    (ayer intenté publicar mi entrada pero tenía problemas para subir las imágenes, fui hoy por mi segundo intento y por suerte el resultado fue otro :-) Gracias amigo por estar!

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  9. Emmm, yo no habia comentado ya esta entrada?, cosas de brujas?...mmmmm

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