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martes, 22 de noviembre de 2016

El duende Yuyu y la niña

La niña y el duende Yuyuacrílico sobre lienzo -


Esta es la historia cierta de una niña y un duende que ocurrió hace años. La niña nació en un lugar de cuentos de hadas, con un fondo de altas montañas coronadas de nata y azúcar , que reflejan sus brillos sobre los fértiles valles al pie del lago, la niña nació delicada:  Una sola picadura de avispa podía ponerla en una situación crítica.
Desde muy pequeña, su madre, la fabricó una urna de cristal , sin puertas ni ventanas y desde alli veía jugar a los niños desde su jaula de cristal, pero cada día tenía más ojeras y su tez de por si como la nieve, tomaba colores de cera virgen. Sus ojos azules no perdía detalle. Callaba, necesitaba el silencio 
Un día su madre tuvo que ausentarse de casa, y dejó a su hijita en su urna, en medio del jardín. El sol ya calentaba la primavera, y apareció un duende de esos con alas de libélula, con gorro y risas que todo lo envolvía: ! yuyuuuuuu…¡
y flaaaaaash se metio en la urna con la niña, atravesando las paredes como si fueran de viento. Puso su mano en la frente y dijo en su idioma de duende " caroatival diurti firnumbea"
El duende la sonrió y salió al exterior, comenzando a cantar y llamando al viento
Y el viento llegó levantando del suelo las hojas que se pusieron a bailar  Y croaron las ranas, y las moscas zumbaban ronroneando de dos en dos
La niña gritó: ¡ quiero salir a bailar con vosotroos…! - por favor -.
El duende silbó al viento que obediente envolvió con sus invisibles brazos, la urna y con suavidad, la dejó caer, para que no se dañara la niña
Y la niña se unió al cortejo, jugando con las flores, y cantando la  melodìa que el duende tocaba con su flauta, imitando a los pingüinos en sus movimientos. La madre casi se muere al ver a su hijita fuera de los cristales , pero contempló que el color regresaba a sus mejillas, supo que estaba curada 
A todo ésto, el duende montó a horcajadas sobre su amigo el viento, y raudos se elevaron hasta lo más alto de las montañas más altas, coronadas de nata y azúcar al el grito de  ¡ yuyuuuuuuu..¡



lunes, 14 de noviembre de 2016

Mi sirena y yo


" Sirena " tintas y pastel, año 2007



Cuando leí tu historia de sirena, perdí la cabeza. Embarqué como marinero en el puerto más cercano, yo que jamás había subido a barco alguno en mi vida. Bordeé los mares conocidos y  desconocidos. Desalentado, casi derrotado para siempre por un amor inalcanzable, decidí el regreso a casa y la encontré nadando a un costado del buque. 
Ahora los dos vivimos en una preciosa isla en el Pacífico
La primera vez que la vi, temí que me embrujara con su canto, pero al conocerla, comprendí que la advertencia de Circe no era más que un mito. 
Ambos renunciamos a nuestros mundos: yo, a la mujer que me esperaba en casa y ella, a los cientos de tritones que la pretendían. Cualquiera puede comprender que un mortal como yo se pierda por la belleza de una sirena, pero lo que nunca me cupo en la cabeza fue que ella me correspondiera. Un día, incrédulo ante el amor que me profesaba, le pregunté qué era lo que más le gustaba de mí. “Tus piernas, guapo”, respondió sin dudar.

viernes, 11 de noviembre de 2016

La demolición que terminará con el mundo


Detalle de " Enfadada " Acrílico y papel de seda sobre lienzo 


Hay en la Plaza Mayor de mi ciudad una estatua extraordinaria, y lo es por que cambia de forma. Por las noches representa a Artemisa, en el día asume la figura de Poseidón. Si viste los atributos de Marte anuncia la guerra. En la ciudad nadie se atreve a contemplarla más de un segundo, pues si ve en ella la imagen de Thánatos sabe que en pocas horas encontrará la muerte...
Quizá la estatua no exista y sólo existe en la imaginación de quienes creen verla. En otros tiempos hubo quienes se prestaron a tocarla y, antes de morir, nos dejaron su testimonio. La verdad es que la estatua obsesiona a los habitantes de mi ciudad. El alcalde quiso demolerla. El Consejo de Ancianos vetó siempre la orden ya que, de acuerdo con la leyenda, cuando la estatua sea demolida se terminará el mundo.


martes, 8 de noviembre de 2016

El sueño de Monterroso




Diferentes puntos de vista de una  misma imagen
" El sueño de Monterroso "
Tintas, terminado ayer


“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.” (Augusto Monterroso)
Invito, entusiastamente, a explicar este cuento clásico; que casi todos rehúsan…



Everett, físico norteamericano, postula la idea de los universos paralelos. 
La teoría sugiere que cada historia permite múltiples opciones; cada una de las alternativas humanas provoca mundos paralelos. Digamos que un hombre ama a una mujer, es correspondido, se unen y tienen hijos, mueren viejos y felices. Esto ocurre en uno de los mundos posibles. Pero la historia permite infinitas modificaciones. Por ejemplo, el hombre que ama a la mujer no se atreve por prejuicios a pesar que ella también le ama y calla y deja pasar la oportunidad y muere solo y arrepentido.
O ese hombre y esa mujer que  se llegan a  conocer como su alma gemela, ambos saben que son los elegidos y que sus vidas van a ser paralelas a la espera de una nueva oportunidad en la que confluyan una vez más
Cada una de estas variantes vive en un mundo paralelo. ¿Cuál es el correcto? Todos o ninguno. Cada quien defenderá como suyo el mundo en el que viven.
Puede ser también un alegato a favor del derecho de elegir nuestro destino y asumir al elegirlo las consecuencias.
Acaso tal vez, en un mundo paralelo, la noche en la que debía escribir un cuento un contador de historia llamado Simbad se sintió cansado, se durmió temprano y el cuento jamás se escribió. Y acaso ese sea finalmente el único mundo probable y nosotros pálidos reflejos del verdadero.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Mis 42 Principitos





42 Idiomas diferentes para un mismo libro: " El Principito "
la manera: comprados en mis viajes o regalados por familiares o amigos en los suyos



A LÉON WERTHPido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor. Tengo una excusa seria: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. Tengo otra excusa: esta persona mayor puede entender todo, hasta los libros para niños. Tengo una tercera excusa: esta persona mayor vive en Francia, donde pasa hambre y frío. Tiene mucha necesidad de ser consolada. Si todas estas excusas no son suficientes, quiero dedicar este libro al niño que este señor ha sido. Todas las personas mayores fueron primero niños. (Pero pocas lo recuerdan). Corrijo entonces mi dedicatoria:
A LÉON WERTH
CUANDO ERA NIÑO


PRIMER CAPÍTULO


Cuando tenía seis años, vi una vez una imagen magnífica en un libro sobre la Selva Virgen que se llamaba "Historias Vividas". Representaba una serpiente boa que tragaba una fiera. He aquí la copia del dibujo.
En el libro decía: "Las serpientes boas tragan a su presa entera, sin masticarla. Luego no pueden moverse más y duermen durante los seis meses de su digestión".
Reflexioné mucho sobre las aventuras de la jungla y, por mi parte, logré trazar con un lápiz de color mi primer dibujo. Mi dibujo número 1. Era así:
Mostré mi obra maestra a las personas mayores y les pregunté si mi dibujo les daba miedo.
Me contestaron: "Por qué un sombrero podría dar miedo?"
....

viernes, 4 de noviembre de 2016

Ejemplo de perseverancia


Trabajo en esta " Tinta " , esta sin terminar

Había un planeta con dos lunas y en él un país que castigaba con severidad a todo aquél que escribiera una mala historia. Juan Tozudo supo de este decreto: Tras de publicar su primer novela que era aburridísima, los soldados del emperador le cortaron las manos.
Las televisiones reseñaron el hecho, dijeron que Tozudo sería siempre un pésimo escritor
Sin embargo Juan Tozudo aprendió a escribir con los pies y publicó otro libro tan malo o peor que el anterior. La ley, en esta ocasión, fue implacable: le cortaron las piernas.
Tozudo ya no publicaría más obras, en cambio pasó a contar cuentos en los parques, insulsos aburridos. Todos los que por casualidad lo oían, temerosos de perder las orejas -le denunciaron y la justicia le arrancó la lengua.
Hoy, lo único que hace es tomar el sol en un banco del parque, y piensa inevitablemente en una buena historia: la de la azarosa vida de Juan Tozudo

domingo, 30 de octubre de 2016

Caleidoscopio de mi niñez


Tintas-" Fausto " terminado hoy


Plomo líquido en los suelos, violetas imposibles en las tardes de tormenta.
El aire cargado de olor a ozono, agridulce, olor a trueno y relámpago, impregna los cuatro vientos. Castilla mojada de secas tormentas de verano. Agosto se acaba
El grano en el granero, la parva mojada, fuerte olor a heno, a campo duro de surcos en tierras y en frentes de castellanos . Pasan los bueyes yuntados camino del pajar. Aromas de mi niñez 
Culebrillas de luz que saltan de nubes a tierra. 
Uno, dos tres, cuatro: EXPLOSION, ¡ BOUUMMMM ! retumba la tierra y los cielos tres cuatro, cinco….la tormenta se aleja ya, llega setiembre.

Pasad a merendar, dice mi abuela. Rebanada de pan con nata de leche sin pasteurizar. Azúcar corona el pan. Juego a ser niño una vez más…un dos tres…treinta y tres y me escondo  
Tinajas de barro, zafras de aceites, despensas de quesos. Panzudos estómagos de barro rojo 
Me asomo al balconcillo de madera del sobrao. Higos que secan al resguardo del sol, manzanas en cestos, que perfuman el aire, ristras de guindillas colgadas del tejado
Al calor del hogar el puchero de barro gorgojea blup…bluff, es el momento de los cuentos
Mi abuela cuenta leyendas de su niñez. Me arrimo para tener contacto con ella y tirito sin tener frío
Cuenta como mi bisabuelo siendo quinto del lugar; en una noche de luna llena los mozos del pueblo provocan su hombría.
Boina que vuela, surca la valla del Camposanto: ¡ allá va…! ,Melchor: no hay cojones, si no vas. Le retan. Melchor alto delgado como un espiga, salta la tapia entre los dos mundos y cae al de las tinieblas 
Tirito me espanto y acurruco a mi abuela.
"...Y, nada más pisar la tierra santa, un velo de nube tapa la luna", prosigue Lorenza
¡ Dios mio que espanto !
"...Melchor se quedo paralizado, cuando entre las sombras de las tumbas vio que unas se movían prestas a llegar"
Risas del otro lado de la valla. Melchor ¿ te has cagado ya.? jajajaja. ¿ Has encontrado a alguna joven para compartir sábanas esta noche ? jajajja
Luna llena de verano que extiende su manto
luna llena de verano que levanta promesas
luna de verano cuerpos de plata .¡ Ven ya …!, rezaba para mis adentros
Y la luna descubrió su faz oculta de velo. Navajas de plata llenan los cielos. Y las sombras se volvieron formas. Malvas que se mecían a las caricias de la brisa, almas en pena que Melchor veía venir para resarcirse de los humanos, por encima de lo divino
Y Melchor saltó el camino inverso la tapia. Aplausos y vítores, gritos y halagos.
Y la boina era siempre perdida entre las sombras

Cuenta mi abuela que le costo cinco das de camas, casi tan vivo como muerto, por lo vivido
Retazos de vida. Caleidoscopios de mis recuerdos, formas caprichosas de mi existencia

.

jueves, 27 de octubre de 2016

El sueño del sueño




Inicio de tintas 


Ven querida amiga, comparte una vez más tu tiempo conmigo, como hacíamos antes, como hacemos ahora.
El mundo es como una rueda de esplendor, que gira cada mañana al abrir los ojos, gira como la barca de la pantalla. ¡ Es todo tan sencillo !
Miras a través de la venta, y ese espacio en ese instante lo cruza un pájaro. Vuela y nada más.
Mi niña, el mar está siempre despierto. las piedras duermen a cada momento. Yo no sueño 
Lisette: cuento: una brizna. la arena de las playas, el aroma del heno la lluvia  entre los árboles. No quiero repetir nada y a nada le pido permanencia . 
La vida es como el agua, tócala con la mano abierta y la sentirás vivir... siempre igual en su huída. Pero si cierras la mano queriendo atrapar, la pierdes
Hemos pasado muchas noches muchos días muchas leyes muchos países, y siempre hemos regresado a esa mano amiga extendida para beber de ella, por que la felicidad tiene para cada persona un nombre diferente
Mi dulces ojos, la vida se trata de una vieja y arrugada historia, que se llevar a cuestas.
¡ Quédate !
No proyecto sombras sobre cosa alguna, en mi ya no más hay sueños que el sueño 

martes, 25 de octubre de 2016

el agujero en la pared



Aquella noche cuando pasaba el tiempo no pasaba en nuestras charlas, me contaste que en la vieja casona había en una de sus paredes, un orificio dejaba ver el pasado. 
Al principio no te creí pero fue tanta tu insistencia que me contaste con todo detalle el fenómeno y como en un sueño me transportasté al lugar. 
Me recibió una anciana que arrastraba con ritmo la suela de sus chanclas; sonreía. Le dije directamente lo que me interesaba; ella me invitó a pasar y dijo que lo hacía porque podía adivinar la intención de las personas con sólo mirar a los ojos. Me señaló una habitación oscura al final de un pasillo. “Siga”, dijo. En el cuarto no había nada, salvó un pequeño hilo de luz que se proyectaba desde un hoyuelo en la parte inferior de una pared. Me acerqué con nervios y me arrodillé para poner mi ojo en el hueco. Al principio, la luz me cegó,  luego sólo pude ver una guapa mujer y un marinero caminando, pero al arrugar el entrecejo para enfocar, vi a Lisette junto a mí, hablando de que, en vieja casona había en una de sus paredes, un orificio dejaba ver el pasado.

sábado, 22 de octubre de 2016

Rodolfo cuentacuentos

" El danzarín de Sirtaki " Acrílico 80 x 80 SIN TERMINAR

Nunca pude imaginar que fuese tan agradable la función de contar historias para la cual me presté voluntario, como si fuera un Sherezade varón. El nombramiento me tomó por sorpresa, porque jamás había ejercitado mis dotes de imaginación e inclusive tengo cierta dificultad para expresarme. Pero bastó que confiaras en mí para que las historias me brotaran de la boca como agua de manantial. No necesitaba inventarlas. Se inventaban a sí mismas.
Este placer duró unos pocos años. Un dia leí un comentario que yo estaba exagerando. Contaba tantas historias que no había tiempo para apreciarlas, ni aun para escucharlas. Yo pensaba que mi elocuencia era un mérito pero me sugeriste  yo sólo contase media historia por día y descansase los domingos. 
Me puse triste, porque no sabía inventar media historia. 
Mi incapacidad desagradó y fui sustituido por un mudo que narra por medio de señas y arranca los mayores aplausos.

viernes, 21 de octubre de 2016

Sirtaki


 " Sirtaki " Acrilico 80x 80 EN CURSO


“Dígame su mal, aquí tengo el remedio.”
Rodeado por un mar de rostros azorados y bajo un gran sauce llorón, estaba el mago, iluminado por la luz de sus remedios. Iba vestido de blanco y su voz era un misterio: suave como la seda, firme como el correr del tiempo y retumbaba muy adentro en el alma de quien la oyera. 

Desde cualquier lugar que se viera, su voz se escuchaba igual, ¡siempre de la misma manera! Así que cuando ella llegó a la plaza, escuchó su voz por todos lados:
“Acércate”, le dijo el mago. Ella se acercó, mientras la multitud se abría.
“¿Qué te ha traído hasta mí?” ,No lo sé. Acaso mi fe ciega o no tener nada que perder.
“¿Y qué es lo que quieres, mujer?” ¡Salir de aquí!.. Irme muy lejos… unirme a ese vuelo de palomas y dejar este pueblo atrás. No se habló más…
El mago abrió uno de sus frascos, lo elevó al cielo, se lo llevó a los labios, bebió de él y lo volvió a cerrar. Luego, alzó la cara, hinchó el torso y sopló una sola vez. De sus labios salió volando un trino muy dulce que subió rumbo a una nube de palomas. Un ave bella bajó y bajó hasta posarse en el hombro de ella.  El ave abrió su pico rosado . “¡Llévala contigo! ¡Vuela con ella!,” se oyó la voz suave y firme del asceta.
De pronto, paloma y mujer se alzaron y poco a poco fueron ganando altura. Subieron y subieron hasta que se unieron al resto de la nube, en la mitad de la luna. La gente en la plaza no los perdió de vista hasta que sin remedio se desaparecieron… allá… entre los hilos violetas de la inmensidad del cielo…
“Y usted, ¿qué tiene? Dígame su mal, que aquí tengo el remedio…”






jueves, 20 de octubre de 2016

Cuando el Mar Muerto estaba enfermo






Zeus, para mejorar la raza humana, ordenó a Eolo y Posidón que anegaran la tierra.
Diluvió. Mares y ríos se juntaron. Inmensas ciudades inmersas.
Al igual que Noe debería preparar un gran barco para salvar las especies. Compró a crédito un superpetrolero de bandera chipriota y llego a un trato con el zoo de Madrid para hacer un viaje promocional. Al ser huérfano, soltero y sin amigos él como único humano se embarcó. 
En el trayecto vio centenares de hombres en balsas precarias zambullirse para coger manzanas, o pescar peces que andaban entre las ramas.
Entonces, antes de que Zeus volviera a poner las cosas como estaban, las sirenas acudieron presurosas de todas partes y aprovecharon esa ocasión única para recorrer, con ojos asombrados, las calles sumergidas por donde habían caminado los hombres.
El día cuarenta, salió el sol, dejó a los primates en una isla alejada del resto de los animales. Al no poder reproducirse él, les daba así una segunda oportunidad a la especie humana

domingo, 16 de octubre de 2016

Icaro: Vuela !



Ícaro: ¡ VUELA !
Hay un hombre con un nombre, al que todos llaman Ícaro que supo que mortal alguno había contemplado el mundo desde lo más alto, como si de un dios se tratara desde su finca del Olimpo.
E inició su viaje apartando a su paso águilas del cielo, y dispuso su tiempo poniendo nombres a las tierras y a los mares, comió higos maduros en Korfú, la de los dulces veranos, luego deshizo una nube, para después acompañar a la aurora boreal, o ser testigo de los incendios en África de los que se enamoró perdidamente. Igualmente participó en la Biblioteca de Alejandría corrigiendo mapas con sus conocimientos prácticos
En este momento, hoy precisamente va camino de las estrellas donde su cera de desprenderá de sus alas y quedará desnudo con su arnés, así vagará entre órbitas secas y deshabitadas camino de la fragua de Titán donde se forjan las espadas que impiden a Saturno devorar a sus hijos.
Desde las estrellas contemplará al último ser humano, lanzar la última paletada de tierra en el hoyo del último muerto. En ese preciso instante ese humano sabrá que es inmortal, por que la muerte sólo existe en la mirada del otro.
Mientras yo sigo enamorado de la vida y de ti, 

viernes, 14 de octubre de 2016

El paraiso



La imaginación humana puede representar con más energía las penas que las felicidades de una vida futura. Con dos simples elementos: oscuridad y fuego creamos una sensación de dolor, que puede ahondarse por la idea de una duración sin fin. 

Pero la misma idea, sobre la continuidad del placer obra con un efecto opuesto. Es comprensible que un profeta árabe insista  sobre paisajes idílicos: fuentes y los ríos del paraíso, perlas y diamantes, los atavíos de seda, los palacios de mármol, las bandejas de oro, los ricos vinos, las artificiales golosinas, la servidumbre numerosa y todo el séquito del sensual y costoso lujo, que se torna insípido a quien lo posee, aun en el corto período de esta vida mortal. 
Setenta y dos houris, o muchachas de ojos negros, de luminosa hermosura, floreciente juventud, virginal pureza y exquisita sensibilidad, serán creadas para el uso del más mezquino de los creyentes; un momento de placer será extendido a mil años, y las facultades del hombre serán aumentadas doscientas veces, para que sea digno de su felicidad. 
No obstante las puertas del cielo se abrirán a los dos sexos; pero Mahoma no ha especificado cuáles serán los compañeros masculinos de las mujeres elegidas, para no despertar los celos de sus antiguos maridos, o perturbar su felicidad con la sospecha de un matrimonio infinito. 
Esta imagen de un paraíso carnal ha provocado la indignación, tal vez la envidia, de los monjes: declaman contra la impura religión de Mahoma; y sus modestos apologistas caen en la pobre excusa de alegorías. Pero el grupo más sólido prefiere, sin avergonzarse, la interpretación literal del Corán: Sería inútil la resurrección del cuerpo si no se lo restituyera a la posesión y ejercicio de sus más valiosas facultades; y la unión de los deleites sensuales e intelectuales 
Sin embargo, los placeres del paraíso musulmán no han de quedar confinados a la gratificación de los apetitos y el lujo y el profeta ha declarado expresamente que las más humildes alegrías serán olvidadas y despreciadas por los santos y los mártires, a quienes espera la beatitud de la visión divina.
El premio, ya se sabe: Mañana en otro lugar

miércoles, 12 de octubre de 2016

de centauros y humanos


Ven niña bonita, te contaré una historia mientras peino tus cabellos. 
Hace muchos años los centauros poblaban unas tierras hermosas donde no existían humanos. Los centauros nacen de las águilas reales. Cazan jabalíes por las tardes y tocan sus trompetas al esconderse el sol. Bailan con antorchas encendidas y tambores rojos. Se embriagan cuando beben jugo de manzanas y de uvas guardadas. 
Son feroces en sus guerra entre ellos. Pintan soles en las rocas y celebran las fiestas de sus dioses. 
En la noche cantan a la tierra, a la luz fugitiva y a las montañas. Se enamoran, pero no tienen recuerdos, es la parte equina la que les hace no mantener ese sentimiento.

Un día los centauros conocieron a unos seres que se les parecían y que se llamaban hombres. Los hombres eran débiles y lentos, sólo tenían dos patas, se les gustaba engañarse entre ellos y adoraban a un solo dios que nadie podía ver. 
Estos hombres comenzaron a cazar a los centauros, les daban muerte o los encerraban en corrales y los hacían trabajar para ellos. Los centauros consultaron a sus brujos y a sus dioses, y les dieron el don de ser invisibles a los ojos de los hombres. 
Sólo los escuchan en sus carreras cuando salen a cazar el viento, ellos ahora mueven las olas y las nubes. Así se sienten libres por que siendo esclavos de los hombres mueren de pena

domingo, 9 de octubre de 2016

la familia del samurai







Había una vez en Japón, hace muchos siglos, una pareja de esposos que tenía una niña. El hombre era un samurai, no era rico y vivía del cultivo de un pequeño terreno. La esposa era una mujer modesta, tímida y silenciosa que cuando se encontraba entre extraños, no deseaba otra cosa que pasar inadvertida.
Un día es elegido un nuevo rey. El marido, como caballero que era, tuvo que ir a la capital para rendir homenaje al nuevo soberano. Su ausencia fue por poco tiempo: el buen hombre no veía la hora de dejar el esplendor de la Corte para regresar a su casa.
A la niña le llevó de regalo una muñeca, y a la mujer un espejo de bronce plateado. La mujer miró el espejo con gran maravilla: no los había visto nunca. Nadie jamás había llevado uno a aquel pueblo. Lo miró y, percibiendo reflejado el rostro sonriente, preguntó al marido con ingenuo estupor:
— ¿Quién es esta mujer?
El marido se puso a reír:
— ¡Pero cómo! ¿No te das cuenta de que este es tu rostro?
Un poco avergonzada de su propia ignorancia, la mujer no hizo otras preguntas, y guardó el espejo, considerándolo un objeto misterioso. Había entendido sólo una cosa: que aparecía su propia imagen.
Por muchos años, lo tuvo siempre escondido. 
Su salud era delicada. Por este motivo la esposa desmejoró pronto: cuando se sintió próxima al final, tomó el espejo y se lo dio a su hija, diciéndole:
— Cuando no esté más sobre esta tierra, mira mañana y tarde en este espejo, y me verás. Después expiró. Y desde aquel día, mañana y tarde, la muchacha miraba el pequeño espejo.
Ingenua como la madre, a la cual se parecía tanto, no dudó jamás que el rostro reflejado en la chapa reluciente no fuese el de su madre. Hablaba a la adorada imagen, convencida de ser escuchada.
Un día el padre la sorprende mientras murmuraba al espejo palabras de ternura.
— ¿Qué haces, querida hija?, le pregunta.
— Miro a mamá. Fíjate: No se le ve pálida y cansada como cuando estaba enferma: parece más joven y sonriente.
Conmovido y enternecido el padre, sin quitar a su hija la ilusión, le dijo:
— Tú la encuentras en el espejo, como yo la hallo en ti.
.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Lola la sirena




Nació y creció siempre cerca del mar. Ella, como sus cinco hermanas, amaba todo lo que se relacionara con el océano; de hecho, no conocía otro lugar tan encantador y maravilloso.
Lola era la más pequeña de aquella singular familia y se caracterizaba por ser la más hermosa de sus hermanas, lo que no quiere decir que ellas no lo fueran, pero Lola las opacaba con su tierno y hermoso rostro.
Como había nacido cerca de la playa, no fue necesario enseñarle a nadar, sólo la mayor le mostró cómo se debía mover dentro del agua. Lola aprendió con gran rapidez, poseía una enorme gracia para nadar como sirena y sus hermanas comenzaron a llamarla así: Sirena. Jugaban a que lo eran y se disfrazaban construyendo con la arena sus largas colas.

Desde pequeña escuchó aquel sustantivo y empezó a creer que era cierto; pasaba las horas nadando y perdiéndose en el océano, de verdad creía ser una sirena y no había nada que mostrara lo contrario. Fue tanta su fantasía que imaginaba tener una aleta brillante y hermosa cada vez que se clavaba en las olas. Sus hermanas comenzaron a preocuparse por su pequeña hermana, no era normal lo que hacía y en su desesperación llamaron a un especialista.
Cuando el médico evaluó a Lola le diagnosticó una enfermedad que le creaba alucinaciones y necesitaba ser internada. La noticia fue muy difícil de aceptar, pero al final su familia cedió.

Lola gritaba, pataleaba, mordía, lloraba, ¡no podían separarla de su hogar! Decía que si la privaban de la sal del océano iba a secarse y convertirse en una mujer fea; gritaba desesperadamente que necesitaba ver el crepúsculo y el ocaso desde la playa,  debían 
llevársela! Tuvieron que sedarla para poder trasladarla. Sus hermanas lloraban desconsoladas.
No hubo día en que Lola no exigiera que la llevaran a su casa, se mojaba el cabello, salía al patio cuando llovía, deseaba con toda su alma regresar a donde pertenecía.
Nunca regresó.












domingo, 2 de octubre de 2016

Carta a los Reyes Magos a mis 15 años



Tenía ya 15 años. Ya no leía los cuentos infantiles y seguía siendo un mal alumno que sufría con la aritmética. Un día de invierno se acercó Paco, mi mejor amigo y me preguntó: ¿Qué les vas a pedir a los Reyes Magos?,  Quiero que me traigan un hada.
¿ Un hada?  Sí, un hada con su varita mágica.
¿No preferirías mejor ese una bicicleta ?  No, Paco; el hada me dará eso y más.
Paco se quedó serio. Sólo quiero el hada. Tengo ya un sitio donde guardarla. Y sé también se todo lo que voy a pedirle cuando ella esté conmigo.

Quiero que se me revele el misterio de la mujer.  Que no me ruborice ante las muchachas. Que no me dañen sus sonrisas. Quiero pecar, sin remordimientos. Quiero saberlo, probarlo. ¿Por qué me han hecho creer que es pecado? Si lo deseo tanto, que sea bueno. Que todo lo que fluye en mí, lo que me quita el sueño, el apetito, lo que no me deja estudiar, lo que espolea mis 15 años, halle su cauce. Que mi pensamiento no vaya más allá del hecho que ignoro. Que pise firme delante de ellas, que pueda mirarlas, que pueda expresarles lo que les dice mi silencio, mi voz que no sabe hablarles. Que pueda tocarlas, sin vergüenza  Quiero que se rasgue el secreto. Quiero caer en la tierra, Paco, en la tierra que es primavera, en la tierra de las muchachas, en la tierra donde crece la mujer de carne, la que yo ignoro, la que yo deseo, la que yo amo, con la que todas las noches sueña mi alma y mi instinto, mi sangre y mi carne. ¡ Paco y lo quiero ya !

Si me buscas, andaré por estas tierras


sábado, 1 de octubre de 2016

cuento de cómo nacieron los ricos y los pobres





¿Abuela, qué es un pobre y para qué sirve? pregunté en Gredos una noche de verano a mi querida abuela, que cada noche, nos contaba cuentos a mis primos y a mi, arremolinados a ella como los pollitos a la gallina.
Os contaré una historia cierta, nos dijo:
Hace mucho tiempo en este pueblo todos  los habitantes salían cada noche con un saco y llaves maestras para abrir toda clase de cerraduras y así robar la casa del vecino. Cuando regresaban encontraban su propia casa saqueada por otro vecino. En el pueblo, había concordia, por que como uno robaba al otro hasta llegar al último y éste al primero.
Pero un día ocurrió algo. Apareció en este pueblo un hombre honrado que por las noches no salía a robar y se quedaba en casa. Los ladrones veían luz en ella y no entraban.
Un día en cónclave, los vecinos transmitieron al hombre honrado que si él no quería robar no era suficiente razón ya que cada noche por esa causa, un vecino se quedaba sin poder comer.



El hombre honrado entendió la explicación y por las noches se iba al puente a ver pasar el agua, y así le podían robar. Pero ocurrió que como él no robaba, cada noche un vecino se hacía rico, por que nadie le robaba. Día tras día en el pueblo cada noche una casa no robada se convertía en más rica que el resto de las si robadas y al lado que le tocaba robar en casa del hombre honrado, como estaba saqueada, se volvían cada día más pobres. Hasta que los ricos imitaron al hombre honrado y también se iban al puente a ver correr el agua. Esto provocó que algunos se volvieran más ricos si robaban en sus casas y también que hubiera más pobres-pobres
Contratemos a los pobres para que vayan a robar para nosotros, dijeron los ricos, y así lo hicieron. Y así lo hicieron y además para no ser robados ellos, pagaron a los pobres para defenderles de los pobres , ya que estos les robaban. E instituyeron policías y cárceles
Pasó el tiempo ya no se hablaba de robar , si no de ricos y pobres, y a todo esto, el único hombre honrado de verdad, había muerto de hambre





viernes, 30 de septiembre de 2016

La venganza de la sirena enamorada de simbad




Despertó en la playa, complacida por la ausencia de su cola: dos largas y bronceadas piernas la sustituían. Aún desnuda, corrió hacia el puerto para encontrar al marinero amado, a su Simbad. Durante la búsqueda entró a la taberna y los hombres, incrédulos, se lanzaron sobre ella para manosearla. Un joven de brazos fuertes, enamorado a primera vista, repartió golpes entre sus adversarios y se la llevó al hostal. Meciéndose en la hamaca, ella le preguntó acerca de ese marinero por el que tanto rogó a Poseidón que la dotara de piernas. El joven, mostrándole su cuchillo, confesó que Simbad había muerto la noche anterior, que él mismo lo había matado en defensa del honor de su hermana más pequeña. “Quédate conmigo -suplicó-, también soy hombre de mar: si quieres, mañana te compro unas aletas y un esnórquel para que me acompañes a sacar perlas. Verás qué hermoso es el océano”. Entonces ella llena de ira por la muerte de su marinero, rogó de nuevo a Poseidón que las aguas lo invadieran todo



Luego del tsunami, en el pueblo  hay sirenas peinándose en las bañeras, otras nadan en el fondo de los vasos de tequila, las amas de casa las encuentran al abrir una lata de sardinas, el párroco asegura que en las noches de lluvia un ejército de ellas va a la iglesia y seduce a los ángeles.
Luego del tsunami, el pueblo del puerto quedó sumergido, y a las sirenas les aterra que los fantasmas humanos persistan bajo el mar. 

jueves, 29 de septiembre de 2016

Canto de sirena






Como es bien sabido, hay en todos los puertos del mundo por lo menos una taberna donde, a cambio de un vaso de vino o de algunas monedas, algún viejo marinero relata a los viajeros sus largas travesías y sus amores breves e intensos con las sirenas. ¿Habrá bajo el mar lugares donde las sirenas viejas narren sus antiguos amores con los marineros?
Si amigazos contaré la historia que una sirena me transmitió en una de esas tabernas:



Una sirena había seguido como siguen los delfines a las barcazas durante varios días a través de un mar tempestuoso que prometía echar a pique la frágil embarcación. A veces perdía el rastro, para luego, más adelante, encontrarlo en algún pez muerto que devoraba con fruición de un solo bocado, o en el vuelo lejano de un grupo de gaviotas que acompañaba aquella frágil embarcación en su ruta desconocida. 
La sirena pensó que era como una cáscara de nuez a la deriva, o una tortuga flotando muerta o dormida en el océano.
La noche de la tormenta, al noveno día, Simbad pensaba en la sirena mientras finalizaba sus notas. Recordó como en un sueño un grupo de mujeres vendidas en una subasta pública la noche del gran incendio de Alejandría. Recordó a otras que había poseído en la intimidad de una alcoba a las orillas del Tana, a otras que nunca conocería, porque sus días estaban contados como las estrellas del cielo.

Lo último que sintió al apagarse el candil y ser arrastrado por la tormenta al fondo del agua, fue la mirada más triste del mundo a su lado, la cabellera de algas verdinegras, las manos húmedas que lo desnudaban en el silencio de las profundidades y unos diminutos dientes de pez que comenzaban a devorarlo despacio, casi amorosamente después de haber hecho el amor 

lunes, 26 de septiembre de 2016

El metro





Tras ducharme, al despertar, me dirigí al vestidor. 
Traje azul marino y camisa blanca, pensé que la corbata roja le daría una nota de color.
Luego hacia la cocina, Nescafé calentado en el microondas, miré el reloj, y carrera era la hora de salir de casa , a penas me daba tiempo de llegar a la estación de metro más cercana . La mañana era agradable, algo fresquita incluso. Al llegar a la entrada, el repartidor del periódico gratuito me dio los buenos días, le sonreí y le devolví el saludo.
Ya en los túneles antes de las taquillas, la buena sonoridad, me sorprendió con unas notas de guitarra, era un muchacho y "puente sobre aguas turbulentas" que sonaba con voz trémula , le deje unas monedas mientras seguían acompañando mis pasos en los túneles.
El andén estaba lleno era sólo unos minutos mas tardes de mi hora normal y, joder, se notaba las horas puntas. Delante de mí había una chica con la que otras veces había coincidido, era bonita , algo seca, su aspecto denotaba cierto menosprecio hacia los que la rodeaban, quizás al saberse hermosa pensaba que era mejor que el resto.
Me fije en otra chica, estaba a la derecha, delante de mí, al estar de lado pude ver que llevaba un vestido abotonado, o mejor dicho a medio abotonar. Los tirantes finos dejaban ver unos hombros anchos, rectos, con suaves curvas, el pelo castaño recogido en la nuca, dejaba ver un hermoso cuello, esbelto, de piel suave. Era algo enjuta, bien formada y sus ojos brillaban.
Llegó el tren, el remolino de gente me arrastró hacia la puerta de enfrente la que no se abre  y de espaldas a esa puerta, se había puesto la joven del vestido abotonado. Yo la protegí de la avalancha con mis dos brazos aguantando la presión de la gente. El tren arrancó, ella  olía bien no era un perfume, olía a jabón y a colonia infantil, a vainilla.
La miraba de vez en cuando con el rabillo del ojo. Ella miraba para el lado contrario. 
En la siguiente estación, más gente cuando entró de nuevo una avalancha, me aplasté contra ella, llevado por la presión del gentío. Mi chaqueta estaba desabrochada, y sentí el calor de su cuerpo. Presioné hacia atrás para apartarme y a duras penas lo conseguí. El tren arrancó de nuevo con su zumbido ensordecedor y con sus incansables vaivenes. Con los continuos movimientos y la masificación, mi cuerpo iba rozando el suyo. 
No hice mucho por evitarlo, ella tampoco. Noté como sus pezones se iban endureciendo al roce con mi cuerpo, los sentía. 
Me puse colorado, la miré de soslayo y vi que ella también estaba ruborizada. Los continuos golpecitos de sus pechos sobre el mío fue provocando una creciente excitación y mi pene fue adquiriendo tamaño, miré hacia abajo y comprobé que ya era imposible de ocultar. Ella iba notando la presión sobre su cuerpo, levantó la cabeza y me miró sorprendida. 
Yo puse cara de circunstancias "lo siento...no lo puedo evitar", mi voz sonó entrecortada, casi inaudible, deseé que la tierra me tragara. Ella me sonrió y miró para otro lado. Noté como se iba girando, mas bien como separaba sus piernas para que yo pudiera meter entre ellas mi muslo. Sentí el calor húmedo de su sexo contra mi muslo y el mío contra el suyo...quemaba. 
El metro traqueteaba, nadie se daba cuenta de lo que estaba pasando.  Totalmente apiñados. 
Miré a mi compañera y vi como se mordía el labio inferior, acerqué mis boca y besé su pelo, sentí que temblaba, todo su cuerpo temblaba.
Noté que su mano se metía entre nuestros dos cuerpos y buscaba en mi entrepierna, las separé un poco. Sus dedos bajaron mi cremallera .
Oía su respiración agitada, ahora fui yo el que bajó la mano derecha a buscar en su entrepierna, me resultó fácil, la abertura llegaba casi a la altura de su sexo. 
Deslicé mis dedos hasta su vagina
Nada existía en el tren, ambos teníamos los ojos cerrados, lo que nos estaba pasando era algo inimaginable. 
Me miró y cerré los ojos con asentimiento, sacó mi pene y lo llevó hasta su sexo jugando con ambos. 
Luego lo bajó hasta su vagina, la ayudé en el movimiento.
Acercó su cara a mi brazo y me mordió la chaqueta, mientras oía su respiración ya totalmente incontrolada, que se mezclaba con mi desesperación al sentir como iba entrando en ella, su calor abrazaba mi miembro, su humedad, me extasiaba. 
No sé ni como nos teníamos en pie.
La intensidad del placer, el deseo, hizo que el mundo dejara de existir, la besé y deseé que no acabara nunca.
Es lo único que la gente que nos rodeaba pudo ver, nos cruzamos con otro tren que iba en sentido contrario, eso ahogó los gemidos de excitación en el momento que ambos llegamos al orgasmo.
Nos mantuvimos así, reposando, yo dentro de ella, derramándome, mezclando nuestros flujos. 
Si la presión de la gente hubiera desaparecido, habríamos caído al suelo los dos. 
Acerqué mi boca a su oído y le dí las gracias, luego besé y mordisqueé el lóbulo de su oreja, y me sonrió
Nos recompusimos un poco la ropa y el tren paró en una estación...DIOS MIO¡¡¡ERA LA MIA..¡¡¡¡
Pedí paso para salir, y ya cuando estaba fuera me di la vuelta para buscarla con la mirada,estaba allí al fondo del vagón, me miraba y una sonrisa se dibujaba en sus labios, sus ojos me parecían más brillantes que cuando la vi la primera vez
CÓMO TE LLAMAS... LE GRITE
¿¿¿¿QUÉEE...????
CÓMO TE LLAMAS...????
el tren arrancó, y la seguí con la mirada me quedé sólo en el andén.
Ahora cada día regreso en su busca, pero nunca más volvimos a coincidir